Raíz podrida: cómo identificarla y salvar la planta
La raíz podrida es la causa oculta detrás de hojas amarillas, caída de hojas y tallos blandos. Así se identifica a tiempo y se rescata la planta.

Foto: Javier Mediavilla Ezquibela / Wikimedia Commons (CC BY 2.5)
Respuesta rápida
La pudrición de raíz aparece casi siempre por exceso de riego mantenido en el tiempo: la raíz se queda sin oxígeno, muere y queda expuesta a hongos oportunistas del sustrato que la pudren. Se identifica sacando la planta de la maceta — la raíz sana es blanca o beige clara y firme; la raíz podrida es marrón oscura o negra, blanda y con mal olor. Se salva podando la parte podrida y cambiando el sustrato.
Señales de que puede haber pudrición
- Hojas amarillas o que se caen sin motivo aparente (si llegaste aquí desde el artículo de hojas caídas o el de hojas amarillas en Monstera, esta es la causa que hay que descartar primero)
- El sustrato tarda mucho más de lo normal en secarse
- El tallo está blando en la base
- Mal olor al remover el sustrato
- La planta se tambalea en la maceta porque ya no tiene raíz firme sujetándola
Cómo comprobarlo
- Saca la planta de la maceta con cuidado, sujetando la base del tallo.
- Retira el sustrato sobrante de la raíz con los dedos o con un poco de agua.
- Examina el color y la textura: raíz sana = blanca o beige clara y firme al tacto; raíz podrida = marrón oscura o negra, blanda, se deshace entre los dedos y huele mal.
Cómo rescatar la planta
- Con tijeras desinfectadas con alcohol, corta toda la raíz podrida hasta llegar a tejido blanco y firme.
- Si has tenido que quitar más de la mitad de la raíz, poda también parte de las hojas para equilibrar lo que la raíz restante puede sostener.
- Deja secar la raíz cortada al aire entre 30 y 60 minutos antes de replantar.
- Replanta en sustrato nuevo — nunca reutilices el viejo — y en una maceta con agujero de drenaje real.
- No riegues los primeros 3-4 días, para dar tiempo a que las heridas cicatricen.
Qué hongos causan la pudrición
No es un proceso puramente físico: según la Cooperative Extension de Clemson, la pudrición de raíz y tallo la producen hongos concretos que viven en el sustrato o en restos de plantas infectadas — sobre todo Rhizoctonia, Pythium, Phytophthora, Botrytis, Alternaria y Sclerotinia. El exceso de riego no pudre la raíz por sí solo: crea las condiciones (falta de oxígeno, humedad constante) que estos hongos aprovechan para atacar una raíz ya debilitada. Por eso reutilizar sustrato viejo o macetas sin desinfectar de una planta que tuvo raíz podrida facilita que vuelva a pasar.
Cómo evitar que vuelva a pasar
La causa casi siempre es regar por calendario en vez de por necesidad real de la planta. La guía de riego de Clemson recomienda comprobar el sustrato metiendo el dedo hasta el primer nudillo (unos 3-5 cm) en vez de regar por rutina, y da dos detalles que casi nunca se mencionan: usa agua a temperatura ambiente (entre 17 y 22 ºC aprox.) en vez de agua muy fría del grifo, y evita el agua de un descalcificador doméstico — el sodio que añade para "ablandar" el agua daña las raíces con el tiempo. Riega hasta que salga agua por el agujero de drenaje (así se evita que las sales se acumulen) y vacía siempre el plato para que la maceta no quede en remojo.
Cuándo ya no tiene arreglo
Si al examinar la raíz casi toda está podrida y no queda tejido sano suficiente para sostener la planta, o el tallo principal también está blando y oscuro, no suele salvarse. En ese caso, si aún quedan tallos o hojas sanas, propagar esa parte en agua es la última opción antes de descartar la planta.
Fuentes
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